Villa Serrana

Morosoli afirma: «…Todo está en el paisaje y en el hombre. Y como todos los hombres son novelables y todo paisaje tiene algo de los hombres que lo caminan, salen cuentos…»

Así con ese espíritu emprendo el camino a Minas. Lavalleja. Y como todo tiene un propósito y un sentido nos vamos conociendo o reconociendo, mientras subimos por el camino, el destino quiere que allá un grupo de personas que aman los niños y aman lo que son y lo que fueron. Una punta esencial de este viaje comienza desde el momento en que Leny nos hace un regalo y nos permite elegir. Así comienza esta historia.

Me coloco mi sombrero rojo y salgo a ver el mundo rodeado de estrellas y con la cruz del Sur guiándome. La ruta 11 nos lleva y entramos a la 8, allí el paisaje cambia y comienza un trayecto totalmente distinto, rodeado de sierras que a lo lejos nos va acompañando. Todo es tan entretenido que el viaje se hace corto. Nuestro primer destino Las grutas de Salamanca.

Las grutas de Salamanca se encuentran en Uruguay en el Departamento de Maldonado, sobre las Sierras de Sosa. Las grutas de Salamanca se encuentran en el Parque Municipal de Salamanca. En torno al lugar surge una leyenda muy conocida en Uruguay. Se trata de la leyenda del matrero Lemos.

Las Grutas de Salamanca se encuentran en Uruguay en el Departamento de Maldonado, sobre las Sierras de Sosa. Se encuentran cerca de la ciudad de Aiguá. Se accede a ellas a través de un desvío en el kilómetro 188 desde la ruta 13. Desde allí se ingresa a un camino vecinal de tierra, se debe recorrer 8 kilómetros hasta el portón de entrada del Parque.

Toda la zona de Aiguá con sus cerros, montes y grutas forma parte de la Reserva de Biosfera de los Bañados del Este.

El nombre de Grutas de Salamanca es de origen guaraní,  salamanca deriva de Salamanac que significa para esta lengua, sitio de rito oculto.

Para acceder a las grutas debemos recorrer a pie el camino en ascenso al cerro. En el camino se observa numerosas grutas y un tupido monte nativo rico en flora y fauna.

El monte que rodea a las grutas es abundante en plantas y árboles nativos, era conocido por los indios guaraníes como lugar sagrado donde se encontraban las medicinas. Actualmente el monte nativo se conoce como Templo de Zong.

Mientras caminamos encontramos la planta Aruera y eso fue motivo para contar su Leyenda.

Se dice que «Aruera» era una hermosa indígena cuyo corazón fue roto una y otra vez. Cada vez que se enamoraba, creía ciegamente en las dulces palabras que el enamorado de turno le murmuraba al oído.

Pero los que la enamoraban la traicionaban una y otra vez, aún así, ella creyó en el amor infinitas veces, hasta que un día se hartó de tantas mentiras.

Ese día juró que ya no creería más en las palabras de nadie, así su sentimiento se convirtió en amargura y luego en veneno, el veneno que la llevó a la muerte.  Según la leyenda, «Aruera» habría regresado reencarnada en un árbol, acompañada por el veneno que inundaba su corazón, que la llenaba de amargura.  «Aruera» llora,  y sus lágrimas caen cuándo se acerca un hombre; cuándo descansan en su sombra o le cortan un leño, todos sufren las consecuencias de su veneno.

Por tal motivo, los que la conocen la siguen engañando a «Aruera», le mienten para saludarla y salvarse de su veneno.  Así le dicen Buenos días Señora planta o buenas noches señora planta pero siempre al revés para marearla.

Seguimos caminando y en la cima del camino se  puede apreciar la gruta de Salamanca, la cual es la más grande del país, tiene 300 metros de largo por 4 metros de altura. En su interior habita gran cantidad de murciélagos y vampiros, éstos últimos son inofensivos, ya que en Uruguay los vampiros están libres de rabia.

También en esta ocasión tenemos la oportunidad de una nueva  leyenda muy conocida en Uruguay. Se trata de la leyenda del matrero Lemos. Durante la guerra Grande que tuvo lugar en la mitad del siglo XIX en Uruguay, Lemos era colorado, en una campaña con supremacía blanca. No se conoce con exactitud si era un militar peleando en la guerra o si se trataba de un matrero (una persona fugitiva que cometió un crimen y se oculta en el campo).

La idea de que se trataba de un matrero es la más popular entre la gente del lugar.  Se dice que aprovechando el caos de la guerra, robó y mató a numerosas personas, huyendo luego, escondiéndose en la gruta y enterrando en algún lugar de la misma una fortuna en oro. Pero nunca se encontró el botín, así como tampoco el paradero de Gregorio Lemos.  El intrincado paisaje de las grutas  le permitía dominar el valle sin ser visto, contribuyó a que no fuera apresado. Según la creencia popular, en el último enfrentamiento del matrero Lemos con la autoridad, éste habría quedado herido, desconociéndose que final tuvo su vida. Muchos sí creen que aún descansa intacto, protegido por la vegetación enmarañada de Salamanca, el tesoro de Lemos.

Penetramos a la cueva,  en medio de ella  con el paso del tiempo, se formo una grieta. Esta piedra se llama riolita. Salamanca es una formación rocosa que se inicio desde África, Europa y América. Al irse rompiendo el macizo se fue deslizando comienza a bajar y se forma esta gruta entre la Sierra de Sosa y la de Carapé. Quedando el valle en el medio.

La piedra riolita tiene distintas capas formadas con roca volcánica en forma de burbuja, que hace que se en grieten las mismas.

En dicha cueva pudimos observar una roca que se está estudiando, porque se cree que tiene signos de la época de los vikingos. Se denomina runas y tienen el significado de símbolos crípticos o alfabeto. Dicen Fuego, luz grieta, paz.

La runa Kano representa la llegada de la luz. También la de la apertura, que permite ver las cosas con más claridad y perspectiva. También es conocida con los nombres de Kaunaz o Kez. Además de estos sentidos positivos que aporta, impulsa a la acción. Su representación gráfica es la del signo matemático Mayor qué.

Al estar en medio de la cueva se puede observar una piedra que se parece a una serpiente estelar mirando hacia el frente, donde se destaca una cara bien definida la mandíbula. Dicen que se miran mutuamente observando el rayo de luz que desciende desde los cielos.

Subimos por un costado de la cueva y desde allí el panorama era maravilloso, podíamos divisar las sierras de Sosa, y Carapé, es increíble el tono de colores que logramos ver por el horizonte. Esta nublándose, pero esto en definitiva no nos molesta.

Almorzamos en el Parque de Salamanca y luego viajamos rumbo a Aiguá, comienza a lloviznar, es un bello lugar donde las casas alrededor de la plaza han sido pintadas para recibir a las autoridades que pronto llegarán para festejar un nuevo año de existencia. En Aiguá este fin de semana se llevaba a cabo el Festival de la Caza del Jabalí y jineteadas.

En una avenida se pinto un mural por la solidaridad y la hermandad, en ella se ven manos unidas, y también perpetuán la diversidad de opiniones. También hay artesanos que muestran sus trabajos.  Seguimos viaje rumbo a Villa Serrana nuestra futura parada. Allí pasaremos la noche.

Si tuvimos un día espléndido,  ahora era el momento de compartir otras instancias. El living era grande y en forma octagonal, llenas de ventanas sin cortinas, una estufa y dos sillones colgantes. Luego de acomodarnos, tomamos mate, té, café, y salió a relucir distintos juegos, donde cada una jugó donde quiso. La noche se lleno de risas, de juegos, anécdotas, tantos cuentos quedaron grabados en la noche.

En la mañana comenzamos a desayunar y luego algunas salimos a caminar por la senda, era elevada pero salimos rumbo a la escuela cercana,  escuela rural N° 97 “Maestro Olegario Villalba”, donde Ago Vilaró pintó una mandala.

Fue un momento mágico, caminar junto a aquellas maestras que hace tantos años atrás, recorrieron ese camino, juntos a  niños con sus moñas azules al viento, para que conocieran juntos ese lugar, tan lleno de energía y ahora ellas jubiladas, al pasar el tiempo, tienen intacta en sus memorias, esos lugares, que las llenó  de ternura y conocimientos.

Verlas era como mirar al pasado y descubrir que todo lo hecho fue lo mejor que les pasó en la vida. Porque en verdad nacieron para ser maestras.  A lo lejos se veía un mirador, que se usa para ver incendios. Demasiado lejos, volvimos sobre nuestros pasos. Fuimos al mirador cercano al Conservatorio “Eta Carinae” en vehículo y luego volvimos a nuestros pasos. Algunos tuvieron el valor de subir, aunque era riesgoso. Pero la vida tiene eso, la posibilidad de decir si puedo.

Resolvimos visitar la represa Stewart, embalse artificial en el arroyo Miraflores, desde allí se va hacia el baño de la India.  Despedimos a Marisa, se la va a extrañar. Todo este lugar estuvo diseñado por un Arq. Julio Milamajó que trató de ver sobre todo,  que el paisajismo fuera lo fundamental. Introduciendo miles y miles de árboles autóctonos. Además, para agregar variedad en la fauna, introdujo una amplia variedad de especies: aves, reptiles, mamíferos.

Almorzamos nuevamente todos juntos y en la tarde hicimos un último paseo al lugar llamado el baño de la india.

Para los que disfrutamos de caminar al aire libre, desde el Baño de la India comienza el Sendero de Martiniano, que acompaña el recorrido de la cañada varios metros entre frondosa vegetación. Y esta es otra leyenda sumamente atractiva.

No sabemos si el Baño de la India toma el nombre por la leyenda de la india Yagua Pytá o si la leyenda surge para explicar el nombre.   Yagua Pytá era una joven india, muy bonita, que vivía en una toldería cercana. Hija del cacique de la tribu, que un día llegó hasta una pequeña laguna. Tomó agua, para saciar su sed y atraída por las cristalinas y frescas aguas, se sumergió y nadó por un rato.

Otro joven indio de baja estatura, de la misma tribu, llamado Carapé, la vio y se escondió entre la vegetación para espiarla. Carapé luego de un tiempo se llevó la ropa de la joven, un quillapi, que usaba para tapar su cuerpo. Yagua Pytáe cuando se dio cuenta que no tenía cómo tapar su cuerpo se quedó en el agua y murió de frío en una tarde de invierno.

Muy dolidos todos, luego de intensa búsqueda, la encuentran flotando en la pequeña laguna, no encontrando explicación al hecho, ya que Yagua Pytá era una excelente nadadora.

Carapé desconsolado cuenta su picardía que terminó en tragedia. Yryvú, el padre de la india, se lamentó no haber vigilado a su hija luego de haber encontrado su cuerpo flotando en la laguna y ajustició a Carapé, pidiendo que nunca se olvide su historia.

Hoy Yagua Pytá sigue frecuentando la laguna convertida en puma, mientras Carapé, convertido en cerro, la espía, pero esta vez con la vigilancia de Yryvú que ahora sobrevuela el valle en forma de cuervo.

Actualmente los lugareños, aseguran que Yagua Pytá, convertida en leona, ha sido vista y que luego de abrevar se baña en el lago por largo rato. Carapé convertido en cerro sigue espiándola, pero, eso sí, ahora Yryvú, convertido en cuervo, vigila desde lo alto, toda la comarca.

Volvimos a nuestro lugar de residencia, todo está  en calma, son esos momentos irrepetibles que tiene la vida. No los buscamos, pero aparecen y como por arte de magia, todo cambia  y al igual que un sueño, sin necesidad de convertirse en leyenda,  sucede y queda grabada en quienes tuvieron la oportunidad de estar en el  lugar indicado.

Bajé la escalinata de piedra, cuesta hacerlo, sus escalones desiguales no permiten tener la seguridad deseada. Al costado de la casa hay un camino angosto y lleno de arbustos, Miro a lo lejos, siento el trinar de pájaros revoloteando, camino lento, supongo que allí está el espíritu de Fabini, profundo conocedor del lugar, y quiero creer que conmigo camina Morosoli, puede que sea media atrevida, pero ésta es mi leyenda y busco los personajes, que siento más cercanos a mí.

Delante  camina sigilosa una anciana, sus cabellos blancos  vuelan al viento, tiene un vestido largo blanco  y un destello de luz la rodea. Va y viene entre los arbustos, pero no le molesta, es como una nube, que solo roza las ramas, A veces se para y mira al cielo, pero vuelve a desaparecer en la maleza. Me apresuro, quiero hablarle, gritar, mas no tengo voz, solo un sentimiento de paz de poder verla.

Adelante hay una casita, está en ruina,  rodeada de arbustos, su techo de paja esta vencido y por el fondo falta parte del mismo, señal del paso de los años.  Alli se nota que los murciélagos han hecho su hogar, alguna cucaracha pasa desapercibida,  hay un botón caído, de vaya a saber quien, lo dejó por ahí, aunque tengo alguna pista.

La casa tiene chimenea y sus ventanales dan a las sierras de Guazubirá. Por ahí sobrevuela un cuervo, estoy segura que es  IRYVÚ que vigila desde lo alto. Sabe que esa casa tiene una historia, tan fuerte como la de él. Camino lentamente hasta el fondo, allí me sorprendo, hay un lugar extraño, está rodeado de piedras, se asemeja a un hogar,  está en círculo, parecido a los hechos por los indios guaranies, supongo que Carapé anda en la vuelta.

Cuentan  que en el año 1945, vivían es esa casa una familia,  con una jovencita muy bella, sus ojos azules resaltaban al sol, siempre sentada al costado de la casa, su cabellara al aire, recordaban las espigas del trigo en el atardecer. Era hija única, por lo que sus padres, la cuidaba con mucha firmeza.

Por allí pasaba un joven,  que se dirigía a pescar al arroyo cercano.  Se miraban a distancia, pero su corazón latía emocionado, cuando se acercaba la hora de pasar  aquel chico.  Mucho tiempo paso y  por una vez,  se ánimo a descender los tres escalones,  que la separaban del portón de su casa.

Ese instante fue mágico el cielo se abrió y apareció en el horizonte un arco iris para llenar de ilusiones el paisaje.  En unos minutos vería aparecer por el camino angosto al joven que le robaba el sueño.

Cuando llego el momento le dolía el corazón, de la emoción que sentía. El la miró, le hizo un guiño,

Sintió su rostro llenarse de calor y vergüenza, pero llegó a balbucear… – Hola soy Adela.

El joven la miró sonrió, le tiró un beso y Adela creyó que se le terminó el mundo. Cuando despertó estaba sentada en medio de la sala, su padre había tapiado el ventanal y llevaba como un collar con la llave de la casa en su cuello. Supo en ese momento que pasaría mucho tiempo, antes que pudiera sentarse afuera a mirar las sierras y a su enamorado. Su madre con la mirada al suelo, no pudo decir palabra. Al llegar el invierno en una noche fría y llena de estrellas, un auto paro frente a su casa, subieron los tres y se perdieron en la oscuridad.

Los lugareños y yo la hemos visto en las tardes de mayo caminar por los arbustos, como esperando,  poder ver una vez más a su enamorado. Pero hoy IRYVÚ, le dará una sorpresa, para que Adela pueda descansar.

Convertido en cuervo, trae en su pico una misiva, que deposita en el viejo umbral de la puerta, donde tantas veces se sentó, esperando el paso de quien le robaba el sueño.

Querida Adela,

Te vine a visitar

Después de 80 años,

Vi muy desmejorada la casa,

Espero que  estés bien.

Yo con mis noventa y cinco años,

Pero firme.

Espero, que esta

Carta llegue a tus manos.

Un beso querida Adela” 

 

Desde ese día Dicen que por las noches de mayo,  se ve pasar  la anciana de cabellos blancos,  y mientras pasa, un cantar de pájaros  la acompañan y en el árbol más alto, se coloca el cuervo, vigilando la casa. Mientras se llena de luz el porche.

La anciana saca del hueco de la puerta un viejo papel lo mira con infinito amor y lo vuelve a dejar en su sitio.

Seguro mañana vendrá de nuevo para leer atentamente el mensaje allí escrito.

Estoy desandando el camino, pero ahora tengo en sentimiento, que no puedo descifrar, quisiera gritar al viento, mis ojos se llenan de lágrimas, que no  puedo parar, subo el sendero, está oscuro, me doy vuelta un momento, tratando de desandar el camino, pero ya no veo nada. Sé que no soñé, algo paso, estoy segura,

Entro y voy derecho al dormitorio, quiero cerrar los ojos y revivir lo que sentí, mis lágrimas desciende por mi mejilla, solo sé que tengo que dar gracias al Señor, porque tuve la oportunidad de estar allí en el momento indicado. Lo demás, si me creen o no, no me preocupa, es mi leyenda.

La noche fue un momento de encuentro, todas estábamos juntas en el living, comimos chorizos, un regalo del hijo de Marisa, los relámpagos se hacían notar por el ventanal, al otro día volveríamos a nuestro querido Progreso, pero ya no sería lo mismo, conmigo se venía Adela. Desde ahora los mayos tendrán otro sentido.

Laura


La excursión más completa y planificada del Norte Argentino.



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2020-07-15T20:13:56+02:00
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María Rosa

Recomiendo la atención que brindan y lo más importante que todo lo que anuncian se cumple.
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2019-06-21T20:13:23+02:00
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Teresa

No descuidan ningún detalle y saben ser muy cálidos con el cliente. te sientes muy cómodo viajando con ellos.
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2020-07-15T20:09:50+02:00
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Lucy

Viajar con Yorugua es viajar con la tranquilidad absoluta de que todo está absolutamente contemplado.
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Ale


10 puntos el Trekking al Lunarejo! Me encantó el formato de la excursión! Super recomendable!



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2020-07-16T15:46:35+02:00
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