“La benjamina” por Colonia

“Los invito a hacer un viaje atrás en el tiempo. ¿Qué veríamos?”, preguntó el guía Carlos mientras recorríamos las calles de Colonia Valdense. Al minuto, él mismo respondió: “Campo, campo y más campo”. Es que así son las excursiones con Yorugua Viajes, si querés comprender el presente, primero tenés que teletransportarte al pasado a través de la imaginación, de las anécdotas personales y de los vastos conocimientos históricos de Carlos.

La primera vez que fui a una excursión con Yorugua conocí algunas partes de Minas (leer post: http://bit.ly/1UpYW1v). Esta vez la aventura continuó por Colonia, un departamento al que he ido reiteradas veces desde pequeña. Además de ser un destino típico de paseos organizados por la escuela y el liceo, muchos veranos fue la elección de mi familia para pasar las vacaciones, y estando en la facultad lo visité más de una vez junto a los estudiantes de intercambio. ¿Pero a dónde fui? Siempre a Colonia del Sacramento, con una parada clásica, al ingresar al departamento, en la Granja Arenas, en la localidad de Riachuelo (ruta N° 1 K167).

Al subir al ómnibus, no sólo estaba emocionada porque conocería nuevos lugares de Colonia, sino que también porque volví a ver a varias amigas que hice en el viaje anterior. Son como mis segundas abuelas. Al verme también se emocionaron y en seguida empezamos a hablar sobre mi reciente viaje a Chile, ya que algunas también conocen este país. ¡Ah! Intentaron convencerme para conocer a un “candidato” que quieren presentarme, pero no lo lograron. ¡Son tremendas! jajaja

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La excursión comenzó por Colonia Valdense, también llamada hoy en día Ciudad Jardín, porque todas sus casas tienen hermosos jardines, ya lo indica el carro con flores que se puede apreciar en la entrada a la ciudad. Fue fundada en 1858 y su nombre se debe al francés Pedro Valdo. Este rico mercader de Lyon tuvo una crisis espiritual en 1173 que lo llevó a querer saber más sobre el evangelio. Por tal motivo hizo traducir la Biblia del latin a su lengua y empezó a practicar la religión católica como los primeros discípulos. Se despojó de todos sus bienes y comenzó a predicar el evangelio por las calles. Así fundó el movimiento religioso “Los valdenses”, un pueblo iglesia que fue expulsado de Lyon en 1183, excomulgado en 1215 y luego perseguido por las autoridades de la iglesia católica romana por ser considerado hereje. El movimiento valdense fue prácticamente destruido y sólo sobrevivió en las montanas del Piamonte. En el siglo XVI se adhirió a la reforma protestante y en el marco de la contrareforma católica fue duramente reprimido, masacre conocida como “Las pascuas piamontesas” de 1655. Recién en 1848 logran que se reconozcan sus derechos políticos y civiles, pero no aún la libertad religiosa. Más adelante, en 1856, comienzan las primeras emigraciones hacia Uruguay y Argentina, huyendo de problemas económicos, la pobreza y el hambre.

Para conocer detalladamente la historia pueden ir al Museo Valdense. Según un folleto que entregan a la entrada “fue el primer edificio religioso de esta ciudad y funcionó desde el principio como escuela y templo. En 1877 un huracán lo derrumbó; fue inmediatamente reconstruido tal cual hoy se lo ve. En más de 130 años de existencia ha cumplido las más variadas funciones, desde templo, escuela, liceo, escuela del hogar, sala de deportes, exposiciones y actualmente museo”. También pueden ver el video que proyectan al final del recorrido: http://bit.ly/2fj7Voa

El guía Carlos, oriundo de Cardona (Soriano), recordó que en su adolescencia se mudó a una residencia de Colonia Valdense para estudiar en el Liceo Daniel Armand Hugón, institución emblemática fundada en 1888. Fue el primer liceo construido en el interior del país, que, como la avenida por la que se entra a la ciudad, lleva el nombre de uno de sus pastores fundadores.

Luego de visitar el museo es recomendable hacer el circuito histórico religioso “Caminos de tolerancia” y conocer: la Plaza de la Libertad, el Parque escolar, la Escuela Nº 26, el Club Atlético Valdense; la casa quinta que perteneció al secretario del presidente Williman, Emilio Barbouroux; la Plaza de deportes y la Biblioteca Archivo Valdense.

La siguiente parada fue en Colonia Piamontesa, también conocida como Villa La Paz. Carlos describió a la colonia agrícola fundada por Doroteo García en 1858 como un pueblito detenido en el tiempo.

Se respiraba tranquilidad, no había casi gente en las calles ni en la plaza que lleva el nombre del fundador, tal vez porque era domingo. A lo lejos vimos el histórico Puente Negro, que fue derribado por el Río Rosario en 1891. Luego, en 1902 se inauguró un puente nuevo y el anterior pasó a llamarse Puente Negro, por el contraste que hacía con el actual, ya que su hierro y madera tomaron un color oscuro.

También pasamos por el primer Templo Valdense, declarado monumento histórico y conocido por su doble campanario, y por la fábrica de dulces Los Nietitos, fundada por la familia Bonjour.

Antes de ir a almorzar al restaurante La Terraza, en la entrada de Nueva Helvecia (también llamada Colonia Suiza por el origen de sus inmigrantes que huyeron de una crisis económica), visitamos la Plaza de los Fundadores. Tiene un reloj de flores que no indicaba la hora correcta (je) y a su alrededor las banderas de Alemania, Austria, Francia, Suiza y Nueva Helvecia. Allí descubrimos que Suiza queda a 11120 km y que la ciudad se fundó en 1862, año que indica el monumento “El surco”, realizado en honor a los primeros colonos y sus prácticas agrícolas.

En el camino me llamaron la atención los escudos que hay en las fachadas de las casas, Carlos nos explicó que hacen referencia a los cantones suizos desde los que llegaron los primeros inmigrantes. Además pasamos por la Escuela superior de lechería. La Sociedad de Fomento Rural de Colonia Suiza y productores de quesos aprobaron su creación porque los inmigrantes suizos elaboraban muy buenos quesos y vieron la necesidad de construir un instituto que enseñara acerca de la industrialización de la leche.

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